sábado, 4 de agosto de 2012

Escogidos para llevar una carga y un yugo



"Aceptarle como Señor trae consigo una carga y un yugo que llevar.
 "...hagas lo que hagas, siempre tendrás uno señor actuando sobre tu vida."

A través de toda la Biblia, los cristianos hemos seleccionado una serie de versículos que son en cierta forma emblemáticos para nuestras vidas, ya que revelan en si mismos grandes verdades que pueden causar gran impacto en medio de pruebas y aflicciones.  Entre ellos encontramos 
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil 4:13); también "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente..."(Josue 1:9), éstos entre muchos otros.

Claro está que citar esos versiculos conviene y es bueno yo lo hago también. Sin embargo,  no debemos olvidar el contexto en que están escritos. El Señor no nos dió "píldoras de autoayuda" o una solución del tipo "agreguele agua y bata", para que las recordemos de vez en cuando, Él nos dió una Revelación de Quien es Él y de lo que espera de nosotros, aún hoy sigue revelandonos misterios y tesoros escondidos en su palabra a través de aquel que la inspiró, el Espíritu Santo mismo. Por ello no debemos quedarnos solo en repetir versos como si fueran un amuleto repelente de los problemas. Sino profundizar en el estudio de su Palabra, dirigidos siempre por el Espíritu de Dios quien nos guía a toda verdad.

Uno de los versos más citados es Mateo 11:28 "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" Gran verdad declarada aquí por boca del propio Señor Jesús.

Pero dice el Señor en los versos que le siguen Mateo 11:29-30, "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga."

En esta oportunidad el Señor mismo nos invita a aprender de él para hallar descanso, pero también no dice que en ello también hay un yugo y una carga.

Nos hemos acostumbrado a proclamar nuestra libertad, pero nos hemos olvidado de que Cristo nos exige sujeción absoluta y santidad. Fuimos hechos libres para acercarnos confiadamente al trono de la gracia, se nos dió libertad para adorar, no para hacer lo que queramos. No puedes vivir una vida independiente de Dios, sin yugo alguno como aquel que no tiene un señor. Y pretender que tragando un de esas "píldoras" cuando viene la angustia todo se alivie y solucione instantáneamente.

Necesitas llevar el yugo del aquel que te salvó y te compró a precio de sangre. No puedes vivir como si fueras un perro callejero sin dueño ni señor. Recuerda que hagas lo que hagas, siempre tendrás uno señor actuando sobre tu vida. O le sirves a Satanás o le sirves al Rey de reyes y Señor de señores. A fin de cuentas, tú tienes la libertad de elegir. Sólo recuerda que según sea tu eleción así será tu vida y la de los tuyos.

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